La normativa medio ambiental, que entró en vigor el 29 de septiembre, encarecerá los pisos un 2%
El ahorro energético mensual por familia se mueve en una horquilla de entre el 30 y el 40%
«Nuestro sistema aprovecha el agua de la lluvia y el viento»
Cinco mil nuevas viviendas. Ese es el número de edificaciones que en Vigo tendrán que incorporar de manera obligatoria los famosos paneles solares. Esta cifra es correcta siempre que «el Plan General salga adelante», comentan desde la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra (Aproin), una cantidad que se reduciría sensiblemente -sólo 1.500 pisos en todo el año-, si se tarda en aprobar el PGOM o sencillamente se revoca.
En el caso de Vigo hay que decir que es una de las pioneras en España a la hora de aplicar la nueva ley, ya que la Ordenanza Municipal sobre Captación y Aprovechamiento de la Energía Solar fue aprobada hace un año y entró en vigor en mayo pese a que la obligatoriedad nació el 29 de septiembre.
Las consecuencias directas del reglamento recaerán en el encarecimiento de los futuros inmuebles que pueden verse incrementados hasta un 2%, por término medio, en el precio final del mismo. Eso sí, hay que tener en cuenta la modalidad del sistema escogido, la instalación y el IVA. El importe para una familia de cuatro miembros oscila entre los 3.000 y 7.000 euros que viven en una vivienda unifamiliar de 250 metros cuadrados. Un precio sensiblemente inferior a los que regían hace dos años, cuando la minuta no bajaba de los 9.000 euros.
El metro cuadrado de superficie en Vigo cuesta 2.047 euros. Si el inmueble tiene cien metros la instalación de los paneles solares elevaría el precio final del piso en 4.094 euros por vecino.
Ventajas colaterales
Esta reducción en la inversión inicial tiene ventajas colaterales como es el tiempo máximo de amortización del sistema utilizado. Hace diez años era prácticamente inviable por los altos costes que suponía el equipo, a los que había que añadirle los problemas técnicos y operativos. En la actualidad esto está superado y el tiempo máximo para amortizar la inversión ronda los cinco años. En el 2004 no bajaba de siete. La duración media de una moderna instalación oscila entre los 20 y 30 años dependiendo del tipo.
El importe que abonan los vigueses al final de cada bimestre será sensiblemente inferior al que pagan en la actualidad. Según los expertos, entre el 30 y 40% de lo que se consume diariamente desaparecerá con la implantación de la energía solar, en función de la época del año.
Otro efecto positivo es la reducción de hasta un 60%, de la energía necesaria para poner en marcha el mecanismo utilizado. Se pueden distinguir dos modalidades de energía: la solar térmica y la fotovoltaica.
Térmica y fotovoltaica
La primera, la térmica, consiste en el aprovechamiento de la radiación procedente del sol para la producción de agua caliente para el consumo doméstico o industrial, climatización de piscinas y calefacción.
La energía solar fotovoltaica permite transformar en electricidad los rayos del astro rey a través de unas células fotovoltaicas o placas solares.
La electricidad producida puede emplearse de manera directa (por ejemplo, para sacar agua de un pozo o para regar, mediante un motor eléctrico), o bien ser almacenada en acumuladores para usarse en las horas nocturnas o ser vendidas a una empresa del sector energético. Respecto a las condiciones climáticas del área de Vigo, Raúl Pombo, propietario de una empresa del sector, considera que el sur de la provincia de Pontevedra es la zona de Galicia más adecuada para que se implante este tipo de instalaciones generadoras de energía procedente del sol, ya que presenta las temperaturas medias más altas de la comunidad a lo largo de todo el año.