La energía puede conformarse como una de las futuras salidas del sector agrícola regional. La creciente necesidad de fuentes renovables con las que atender el imparable aumento de la demanda energética mundial, influida especialmente por el desarrollo de países como China y la India, junto a los permanentes intentos de sustituir al petróleo por fuentes menos contaminantes y con menor riesgo de caducidad, están volviendo muchas miradas al potencial energético del campo. Aún es pronto para vislumbrar el auténtico calado que el fenómeno llegará a tener en las próximas décadas, pero no cabe duda de que gran parte del futuro energético mundial pasa por emplear sistemas que tienen entre sus denominadores comunes la utilización de amplias superficies de terreno. Aquí caben desde la instalación de huertos solares, cada día mayores hasta el punto de constituir auténticas plantaciones de placas, hasta el cultivo de nuevas especies de plantas con alto contenido energético.
Las actuales dificultades para mantener al sector agrario en aceptables índices de rentabilidad, acuciada por la estructural falta de agua, la reducción de las ayudas y la globalización de los mercados, componen el otro pilar de motivos por los que el campo murciano parece abocado a cambiar de registro para reconvertir parte de sus esfuerzos para producir alimentos en proyectos de generación de energía.
El alto número de horas de sol anual, entre las mayores de un país ya de por sí soleado como es España, supone un buen punto de partida para este cambio en la Región. El resto necesita más trabajo por parte, principalmente de propietarios, investigadores y productores de energía. Los actuales cultivos de especies bioenergéticas comienzan a ser puestos en duda, sobre todo porque básicamente son producciones tradicionalmente alimentarias derivadas a este nuevo cometido, con los problemas de oferta que ya están comenzando a ocasionar. Además, no son lo suficientemente aprovechables en las condiciones que impone la agricultura regional.
El futuro, por tanto, pasa en gran medida por la investigación de nuevas especies más propias de los suelos murcianos, algo que acaba de comenzar a investigarse.
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Fecha 02 de 10 del 2007 |
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