Los nuevos ladrones que merodean por la provincia no se conforman con forzar la caja fuerte y no temen ni las
alarmas ni la proximidad de los vecinos. Eso sí, son muchos, fuertes y muy bien organizados, porque se llevan botines que pesan cientos de kilos. Si el año pasado este periódico se hacía eco de la fiebre del cobre, ahora llega la de los paneles solares. Los nuevos cacos son capaces de llevarse en una sola noche un centenar de placas de más de 25 kilos cada una.
Anulan las
alarmas, se suben a los tejados, cargan con más de 200 kilos y se van con sus camiones y con los de sus víctimas. De la noche a la mañana, empresarios y particulares se encuentran con que bien su nave industrial o su domicilio ha sido literalmente limpiado. Después, sólo queda esperar a que los seguros respondan, porque muy pocos son los que recuperan sus enseres.
Se cree que las placas solares se venden, a través del mercado negro, en Marruecos, pero lo que está claro es que la venta de los paneles en el mercado legal se está viendo afectada por el miedo a los robos. Alcalá del Júcar, Jorquera, La Roda, Caudete, Almansa, Villapalacios, Letur, Villarrobledo o Tobarra son algunos de los puntos de la provincia donde ya han actuado estos nuevos cacos de las energías limpias.
El caso de José Pascual, responsable de la empresa de instaladores Insman, es uno de tantos. Poco antes de Semana Santa, una noche del viernes al sábado, este empresario tobarreño lo perdió prácticamente todo. Los ladrones aprovecharon la ausencia de Policía y Guardia Civil esa noche en el pueblo para presentarse en la nave industrial con un camión. Se calcula que actuaron unas diez personas para llevarse 97 paneles solares, de 25 kilos de peso, que tuvieron que descolgar de una altura superior a los ocho metros. Se llevaron mobiliario de oficina, maquinaria de trabajo y ordenadores, incluso trasladaron parte del botín en una furgoneta de la empresa que luego abandonaron en La Unión. La Guardia Civil le comentó a Moreno que el botín, de más de 140.000 euros, se vendería en el Norte de África.
Los cacos que actuaron en Tobarra dejaron rastros de sangre y huellas, pero nada se sabe de ellos, salvo que han obligado a una empresa a comenzar de cero. Insman ha tenido que pedir un préstamo para poder afrontar la nómina de sus 20 trabajadores y, aunque saldrá adelante, Moreno tiene claro que lo que le ha pasado no se repetirá. El empresario ha reforzado todas las medidas de seguridad y ha establecido turnos para que las instalaciones no duerman solas ni un solo día de la semana. Y es que el hecho de estar cerca del casco urbano no salvó a Insman de sufrir un aparatoso robo. Los ladrones lanzaron las placas solares -de 1,70 por 1 metro- a un bancal desde una altura de 9 metros, pero nadie sospechó que el estruendo pudiera deberse a un robo.
Francisco Hernández, ingeniero de industrial de la empresa Anbelo Solar, informó a este diario de que cada panel, capaz bien de generar electricidad o de calentar el agua, cuesta unos 800 euros y dura 40 años. En su opinión, los ladrones tienen que ser bandas de al menos 20 personas para poder cargar con una mercancía tan pesada. No obstante, Hernández advirtió de que las empresas están tomando buena nota de esta amenaza. Así, la suya, que construirá cuatro parques solares entre La Roda, Barrax y Albacete, cuenta con todo tipo de medidas de seguridad, desde cámaras de televisión hasta vigilantes. Y es que el valor de un parque ronda los 10 millones de euros.
No obstante, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están tras la pista de estos nuevos cacos, ya que la Subdelegación del Gobierno informó ayer de la detención en Tobarra de cinco vecinos de Murcia, uno de ellos en situación irregular en España, sospechosos de haber perpetrado un robo de 32 placas solares en Socuéllamos (Ciudad Real).